Extractos y referencias

Reacciones al libro

Las memorias de Frank Zappa son chispeantes, ingeniosas e hipnóticas. Este libro de tono coloquial es una lectura imprescindible para cualquiera interesado en conocer a uno de los compositores más importantes (y divertidos) del siglo XX.
Matt Groening

Una de las mejores biografías musicales. Frank Zappa desarrolla sus ideas sobre la música, y sobre la vida en general, con su característico estilo iconoclasta. Un libro inteligente que provoca numerosas carcajadas.
Howard Sounes

El libro de Frank Zappa es una mirada original al modo de vida e ideales de un músico prodigioso que no sólo tuvo éxito en el sistema del rock sino que también hizo incursiones sorprendentes en el mundo de la música clásica.
Laurence Vittes, Los Angeles Reader

Frank Zappa sería un superventas si el mundo no fuera una mierda. Es el gran genio de la música del siglo XX. Avergonzaos, no tenéis ni puta idea de quién es.
El Gran Wyoming

Uno de los libros más brillantes y políticamente incorrectos que conozco sobre las interioridades del mundo de la música rock. Zappa no fue sólo un excelente y prolífico compositor, sino un activista cultural de primer orden. Es una lástima que sus lúcidas y corrosivas reflexiones hayan tardado un cuarto de siglo en hablar castellano. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Jenaro Talens

Si Zappa sólo hubiese sido un músico de rock y nada más, habría bastado con publicar sus discos y ya. Pero Frank Zappa era (y es) algo más que eso, ergo el buen hombre necesitaba urgentemente esta cuidadísima edición y traducción al español (a cargo de Manuel de la Fuente y Vicente Forés) de este divertidísimo documento para asombro de millones de lectores y melómanos, para pasmo de propios y extraños. La verdadera historia de Frank Zappa es un libro crucial en la Historia del Rock: gracias a él comprendemos que el género no está sólo en manos de descerebrados. En algún rincón del universo hay vida inteligente en el rock… ¡y acaba usted de dar con ella!
Julián Hernández (Siniestro Total)

Extractos

Frank Zappa opina en el libro sobre…

los músicos de rock:

Hay un montón de razones por las que a los músicos les gusta tocar un solo en un concierto, pero, en el rock and roll, el motivo habitual es conseguir ‘la gran mamada’. Una manera de aparentar que eres lo más grande del mundo mundial cuando tocas tu gran solo es terminar el solo subiendo la escala, agarrando esa última nota y repitiéndola lo más rápido posible.
La declaración es igual con cualquier instrumento: “¡Oh, me estoy corriendo!” (pág. 169)

los periodistas musicales:

Ellos deciden si un grupo es ‘bueno’ tras es- cuchar un par de cortes del primer álbum. Si el segundo disco es ‘diferente’, entonces escriben que el grupo la está cagando porque no es ‘consistente’.
La prensa del rock manda a los músicos el mensaje de que deben mantenerse dentro de su molde: “No cambies. Si cambias, diremos que tu nuevo disco es una mierda”.
Luego llega el de la compañía de discos, que no sabe absolutamente nada de música (sólo lo que lee en el Rolling Stone), mira la reseña y piensa: “Este grupo está muerto, metamos la pasta en el siguiente”. Sin embargo, el chaval que escucha el disco puede llegar a decidir por sí mismo y decir: “Que os den por culo, a mí me gusta” (pág. 225)

las canciones de amor:

Lo que me parece muy cínico en algunas canciones de rock and roll (especialmente hoy en día) es la manera como dicen “hagamos el amor”. ¿Qué especie de repipi de mierda habla así en el mundo real? Habría que decir “vamos a follar”, o por lo menos, “vamos a puntos suspensivos”, pero hay que decir “hagamos el amor” para salir en la radio. Esto crea una corrupción semántica al modificar el contexto en el que se usa la palabra ‘amor’ en la canción (pág. 90)

las drogas:

Los estadounidenses toman drogas como si el consumo les otorgara una ‘licencia especial’ para ser memos. No importa la atrocidad en la que se haya participado la noche anterior porque se puede disculpar de inmediato diciendo que se estaba ‘colocado’ en el instante de cometerla (pág. 229)

…y su prohibición:

La prohibición del alcohol nos dio a Eliot Ness. La prohibición de las drogas nos ha dado a Nancy Reagan, George Bush, Manuel Noriega, Oliver North, los alegres colegas del cártel de Medellín y, por supuesto, los distribuidores locales en los patios de los colegios (pág. 323-324)

la estupidez:

Algunos científicos sostienen que el hidrógeno, por su abundancia, es el componente básico del universo. Yo discrepo. Afirmo que existe menos hidrógeno que estupidez y que ésta es el componente básico del universo […]. Me parece que los norteamericanos muestran en los años ochenta un increíble deseo de abrazar el fascismo, en especial si se les presenta en una bandeja de televisión llena de globitos y banderitas (pág. 239)

el American way of life:

Si tu vida acaba siendo triste y aburrida porque le hiciste caso a tu madre, a tu padre, al cura, a uno de la tele, a alguna de las personas que te dicen cómo ir por ahí, entonces te lo mereces. Si quieres ser imbécil, sé imbécil, pero no esperes que la gente te respete: un imbécil es un imbécil (pág. 233)

la enseñanza:

Mi mejor consejo para quien quiera criar a un niño feliz y mentalmente sano es: Mantenlo o mantenla lo más alejado que puedas de la iglesia. Los niños son inocentes, se fían de todos. La escuela ya es mala, pero si colocas a un niño en las proximidades de una iglesia te estás buscando problemas. (pág. 259)

…y el sistema educativo estadounidense:

Nuestro sistema escolar prepara a los jóvenes para que sean ignorantes con estilo: ignorantes funcionales. No se prepara a los estudiantes para que manejen instrumentos como la lógica. No se les dan criterios con los que discriminar entre lo bueno y lo malo en cualquier producto o situación. Están listos y preparados para funcionar como compradores autómatas de los productos y conceptos ofrecidos por un complejo militar-industrial multinacional que necesita un Mundo de Bobos para sobrevivir (pág. 241)

los líderes religiosos:

Quien vaya por ahí agitando un libro (o panfleto) y diciendo que en él se encuentra trazado el Camino de la Virtud es (por lo menos) un capullo o (mucho más probable) un fanático en el sentido clínico de la palabra (pág. 293)

el legado de Ronald Reagan:

¿Se ha hecho imposible gobernar Estados Unidos mediante la razón o la lógica? Norteamérica ha visto, con Reagan, el ascenso del gobierno basado en el engaño, el miedo, la desinformación y la superstición (pág. 323)

No creo que nuestro presidente sea honrado. No creo que esté rodeado de gente honrada. No creo que la mayoría de los congresistas o senadores sean honrados. No creo que la mayoría de los empresarios sean honrados. Les hemos permitido a todos que se salgan con la suya porque no tenemos la honradez necesaria para reconocer el hecho de que un puñado de gente muy mala nos ‘controla y manipula’ (pág. 208)

la democracia norteamericana:

A los norteamericanos les gusta hablar (o que les hablen) de Democracia, pero cuando ésta se ejerce la ven como algo más bien ‘molesto’. Hemos optado por un sistema autoritario disfrazado de Democracia. Pagamos lo indecible por un inmenso gobierno de chiste, dejamos que nos pisotee y luego nos preguntamos cómo han llegado allí todos esos cretinos (pág. 331)